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Expresiones de Armando Figaredo |
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Después de más de 20 años, cualquier asunto que no se haya resuelto es verdaderamente una muestra de falta de capacidad, creatividad, voluntad política y, de acuerdo con muchos, falta de un par de ovoides bien puestos. Y para no irnos tan lejos, como podrían ser asuntos nacionales o internacionales, por qué no examinamos lo que está sucediendo en casa con temas que, de plano, no se les ve una solución en puerta sino más bien un eterno y desgastante “estira y afloja”. Son varios los temas de los que podríamos hablar, por ejemplo: el ambulantaje. El derecho de las personas a trabajar y ganarse la vida dignamente ha sido la razón (el pretexto, diría yo) mal entendida, para no crear reglas ni límites en aras de sus derechos. Sin embargo, el mismo derecho que tienen los que han ahorrado y se han esforzado para establecer un negocio pagando rentas, salarios, cuotas y permisos, es menospreciado junto a los que se lanzan a las playas y calles a vender mercancías por la libre. Bueno, si hasta sindicalizados y representados en el H. Cabildo están muchos de ellos. Cómo es posible que a nivel legislativo no se tome en cuenta la verdadera realidad de este asunto que no solo afecta a los comerciantes establecidos sino también a los hoteles y en general a los que logran atraer al turismo ya que los turistas que llegan son acosados por los vendedores que incluso utilizan métodos (artimañas) tan inmorales como entrenar a menores a vender y causar lástima y así lograr sus ventas. Es imposible pensar que éstos “métodos” no sean del conocimiento de autoridades como el DIF y en general las autoridades federales, estatales y municipales. Lo que pasa es que no saben, o más bien, no se atreven a actuar como debieran y todo por que no hay leyes claras que definan qué es lo que pueden hacer para poner orden y evitar, al menos, la explotación de menores. Sin embargo, todos sabemos que entre las principales razones para permitir esta “libertad de trabajar” en las playas y calles incluso con credenciales, es que la mayoría de los que se dedican a esta actividad pertenecen a algún sindicato que influye en ellos o simplemente son “votos”, no personas. También, hay que decirlo, existen organizaciones subterráneas que mantienen bien “lubricados” a los que pueden limitar sus negocios. De todos es sabido que existen comercios establecidos que realmente su fuerza está en las playas a través de estos vendedores (adultos y menores) que trabajan para ellos. No nos hagamos….. Otro asunto similar es el del transporte, que tampoco encuentra la puerta de salida. Recientemente en la tan esperada reunión “cumbre” del viernes 13 de enero para exponer los motivos del por qué de la manifestación de taxistas del pasado 29 de diciembre, se expuso que aquel sistema de regulación y registro pactado en el 2008 y que pintaba para ser la más cercana solución para la convivencia comercial entre taxistas y transportistas, estaba ya “gastado” por la serie de irregularidades -de acuerdo con los taxistas-, que reclaman que por parte de transportistas turísticos “vivillos” y de sospechosa conducta mercantil y en contubernio con algunos concierges de hoteles, siguen vendiendo servicios de transporte fuera de lo acordado en el sistema. Lo anterior a causado tal inconformidad que ahora, al menos 8 gremios (sitios) de taxistas exigen el resolutivo de la Suprema Corte de la Nación de 2008 en el que, según su decir, los transportistas no pueden invadir zonas de la ciudad hacia el aeropuerto, puertos o de los hoteles a cualquier otro lugar al tener placas (licencias/permisos) federales y solo pueden transportar a tursitas del aeropuerto a los hoteles. El caso es que ahora, en la reunión del pasado viernes, un catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, expuso que los transportistas turísticos con placas federales tienen el derecho de solicitar a la autoridad estatal que les otorgue el permiso precisamente estatal y así poder realizar los servicios que hasta ahora no pueden ofrecer a sus clientes, de acuerdo con los taxistas. Asimismo la autoridad podría otorgar dichos permisos con lo que se estableciería una verdadera competencia de calidad y precio que debiera prevalecer en un destino turístico. Obviamente esta salomónica idea cayó como bomba a los taxistas quienes nunca consideraron esta posibilidad. Así las cosas, estaremos pendientes del efecto que esta interesante moción pueda tener para que, de una vez por todas, se solucione este vergonzoso conflicto que está acabando con la paciencia de la comunidad de Los Cabos. Existen otros problemas similares que todavía no se les ve solución clara como son: el del edificio de “The Place at Cabo” donde un sindicato aduce que sigue pagando a “trabajadores” que no trabajan, por lo que se quedarán con el edificio; el de las invasiones, que aún no está resuelto del todo; el de la devastación de los arroyos por constructoras voraces que siguen socavando y modificando peligrosamente estas formaciones geológicas con permiso de quién sabe quién (¿CNA?); el de la permisividad del abuso de las redes que tanto daño han hecho a la flora y fauna marinas (arrecifes, ballenas, lobos marinos, tortugas, etc., etc..); y qué decir de la extrema facilidad de los Cabildos en otorgar cambios de uso del suelo y otros permisos con claras violaciones a leyes y reglamentos. En fin, seguiremos de cerca todos estos tema que siguen si resolverse mientras se acaba el tiempo y paciencia de los ciudadanos que están hartos de ver la pasividad de sus autoridades. Cuídese AFC |
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