|
|
por Victor M. González |
|
La semana pasada, mi amiga Alejandra Najar introdujo el tema de la polémica SOPA desde un punto de vista informativo tradicional. Stop Online Piracy Act, es el nombre con el que se ha bautizado a esta iniciativa de ley en los EEUU, que tiene por objetivo aparente proteger a la propiedad intelectual y a los derechos de autor en la Red Informática Mundial, mejor conocida por sus siglas en inglés como WWW (World Wide Web). Ale expuso las razones que justificarían que el Congreso de los EEUU diera luz verde a esta iniciativa, que mediante la utilización de cuantiosos recursos harían posible habilitar los mecanismos legales y tecnológicos requeridos para detectar, identificar y perseguir a todos aquellos que de alguna manera violasen los derechos de autor y de la propiedad intelectual en Internet viendo, escuchando, imprimiendo, subiendo, bajando, enviando o recibiendo videos, música, fotografías, gráficos, textos y otros medios de expresión. Lo peligroso del asunto radica en que el Estado más poderoso del planeta dedique los más modernos avances tecnológicos y su fuerza (militar-policial) para vigilar a sus ciudadanos y a todos los humanos del mundo conectados a la red, con un pretexto aceptado y “válido” que le permitiría identificarnos y violar nuestra intimidad. Con la tecnología existente podrían intervenir nuestras comunicaciones, saber nuestra ubicación física y vulnerar nuestra privacidad en todo momento, de manera legal y cumpliendo con su supuesta tarea gubernamental. Eso es gravísimo. Ahora peor, si te etiquetan de indeseable podrían sacarte de Internet definitivamente. Me llamó la atención que el gobierno más abusivo y ventajoso del mundo, se oponga a garantizar los servicios de salud de su población y restrinja cada vez más los fondos para la educación (ya que lo considera socialista), pero sí esté dispuesto a gastar cuantiosos recursos para controlar lo que sus ciudadanos (y todos los demás) ven y transmiten por Internet, como en China, ahora con el pretexto de cuidar los derechos de autor. Eso me llevó a recordar los innumerables abusos, casi siempre impunes, de los gobiernos fascistas y totalitarios al contar con las herramientas tecnológicas y legales para invadir la intimidad de sus ciudadanos con la justificación de imponer el orden y la justicia. ¿Recuerda a la Santa Inquisición? Se pone en peligro la libertad de expresión, la libertad de reunión y hasta la libertad de creencias y de pensamiento. Sencillamente, se atenta contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la que legalmente los EEUU se comprometieron a honrar. ¿Alguna vez leyó la novela 1984 escrita por el escritor y ensayista británico George Orwell (en 1949)? En ella Orwell crea el concepto del “Big Brother” como un sistema de vigilancia y control de un estado totalitario que está al pendiente de todo lo que ve, escucha, dice y piensa el ciudadano común (al que por cierto, en plural, denomina “proles”), eliminando la idea de la privacidad. 50 años más tarde, una versión controlada y voluntaria de esto se convierte en el fenómeno televisivo mundial conocido como Reality Show. Ahora imagine a esos ojos y oídos siguiéndolo a todas partes, espiándolo constantemente, persiguiéndolo. ¿Recuerda la película Enemigo Público (en inglés se tituló como Enemy of the State), estrenada en 1998 y estelarizada por Will Smith y Gene Hackman? Se la dejo de tarea. La sensación de acoso y de impotencia es muy angustiante ya que las probabilidades de salir bien librado son ínfimas. El ciudadano común no tiene manera de enfrentar al Estado con todo su aparato represivo, por lo que requiere de garantías que salvaguarden su integridad. La lealtad y el respeto son avenidas de doble sentido, del ciudadano hacia el Estado y de éste para con cada uno de sus ciudadanos. Esto, sin embargo, me deja pensando en el debate, constante y empantanado, sobre la segunda enmienda de la Constitución de los EEUU que establece el derecho de todo ciudadano no solo de poseer sino de portar armas siendo uno de los principales argumentos el poderse defender del Estado (como lo hicieron las 13 colonias contra Inglaterra) si este llegase a atentar abusiva e indebidamente contra las garantías individuales. Así de grave está el asunto y así reaccionaron los usuarios de Internet que el miércoles pasado (18 de enero) enviaron 3 millones de correos electrónicos dirigidos al Capitolio para dejar ver su negativa, así como el apagón de 50,000 sitios de Internet y la participación de más de 13 millones de cibernautas protestando en las redes sociales, por lo que la iniciativa fue abandonada por su principal impulsor, el diputado republicano por el 21er distrito de Texas, Lamar Smith, quien amenaza con revivir esta controversia antes de que inicie la primavera. Manténgase al pendiente. Puede ver una explicación detallada en español sobre lo que es SOPA en: VMGR |
|