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* Campo Requerido

Agustín de La Barra

El Tipo de Cambio y el Cambio de Tipo

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por Agustín de La Barra

Desde que tengo memoria, aunque cada vez tengo menos, a los economistas nos definen como aquellos seres que se pasan la mitad del año pronosticando lo que va a pasar y la otra mitad explicando porque no pasó lo que pronosticaron. A últimas fechas escuché otra definición que dice que los economistas son aquellos seres humanos que saben más de cien maneras de hacer el amor pero no tienen pareja. Ésta me parece más atrevida y probablemente más acertada, ya que es difícil encontrar  quien practique la masturbación mental con tanta vehemencia, constancia y sin el menor remordimiento que  los economistas.

A partir de enero, a propuesta del Primer Mandatario, con la ratificación del Senado, el nuevo titular del Banco de México es mi tocayo, en más de un sentido, Agustín Carstens. Y digo en más de un sentido porque nos llamamos Agustín, ambos cargamos considerable sobrepeso, somos aficionados al rey de los deportes y, para acabar la “tocayez”, ambos cursamos la carrera de economía. Pero hasta ahí llegan las coincidencias que, como ustedes verán, no son pocas.

El que ahora el Dr. Carstens (doctor en economía) sea la “chucha cuerera” de Banxico no debe extrañar a nadie, ya que hizo gran parte de su carrera en esa institución y siempre ha estado precedido de un prestigio nacional e internacional en la arena bancaria y financiera. Como ustedes recordarán, llegó a la Secretaría de Hacienda después de haber ocupado altísimos puestos en el Banco de México y de haber sido el segundo de a bordo de el FMI (Fondo Monetario Internacional) o como lo califican los populistas “el fondo más infame”.

Es a partir de enero de este año en el que toma posesión el susodicho doctor en Banco de México, organismo orgullosamente “independente” del poder ejecutivo. Hay un “cambio de tipo” que llega a manejar esa institución “autónoma” cuya primera encomienda es el control de la inflación. Curiosamente, ésta se dispara producto de las “adecuaciones fiscales” de finales del 2009 que el doctor había promovido como Secretario de Hacienda. Hasta ahí todo parece normal y hasta se antojaría justo que le toque manejar el duro paquete de una inflación que se originó por las medidas fiscales de finales del año pasado que el mismo propuso, empujó y nos las empujó (las medidas fiscales).

Durante su gestión al mando de Hacienda, se le recordará como “el suavecito” porque en sus negociaciones siempre buscaba las reformas posibles y no las necesarias. Se le recordará también como un espléndido tecnócrata que a través de sus amplios conocimientos de los instrumentos financieros más sofisticados (derivados y familia) logró vender a futuro la producción de petróleo a un precio excepcionalmente alto y protegió el presupuesto del 2009 de recortes excesivos. También por sus dotes en el malabarismo cambiario de otoño del 2008 realizando las maniobras adecuadas para sacar a flote al país de los excesos cometidos en el manejo de las  tesorerías de algunas de las empresas privadas más importantes de México. Pero es muy probable que sea recordado, en mayor medida, por la frase del “catarrito”, refiriéndose a la crisis que se avecinaba a finales del 2008 y de la que aún andamos dando bocanadas. ¡Ay, los pronósticos de los economistas!

Después de estos amplios antecedentes, entro en la materia. Desde que tengo memoria, y cada vez tengo menos, lo que siempre me preguntan mi mujer, mis amigos, mis familiares, mis colegas y hasta los que no creen, como yo, en la habilidad de los economistas de dar pronósticos sobre el tema que sea, es: ¿Qué va a pasar con el tipo de cambio?

Mi respuesta es siempre la misma: “No tengo ni la más remota idea”. Pero como sí se me da contar cuentos, voy a decirles lo que por ahí he leído y escuchado. El tipo de cambio entre el peso y el dólar durante el presente año se ubicará cerca de $12.50 pesos por dólar, según el pronóstico del Bank of America (que opina que el tipo de cambio de equilibrio está ligeramente debajo de $11.50 por dólar).

Pero hay que tomar en cuenta que en el Banco de México hubo un cambio de tipo que le está moviendo las aguas al tipo de cambio. Por primera vez en muchos años, ahora hay una política deliberada de aumento de reservas internacionales lo que, en primera instancia, parecería antojarse como una jugada intencional para devaluar el peso a niveles ligeramente superiores a los 13 pesos por dólar. El cambio de tipo en Banco de México ha provocado, con sus acciones, que se aumenten las cuantiosas reservas para que la deuda mexicana siga teniendo buenas calificaciones entre las “calificadoras internacionales” y, con esas “palomitas de buen comportamiento”, invitar  a un mayor número de fondos extranjeros a invertir en nuestro país.

La estrategia es, entonces que, en lugar de sacar al buey de la barranca, sigamos tapándole el ojo al macho. Mejor aumentar las reservas que realizar las reformas que se requieren para hacer de nuestra economía un ente competitivo en el mundo globalizado. ¿Seguimos en “lo posible” o nos arriesgamos a “lo deseable”?

Habrá que preguntarle al oráculo del Banco de México que, con su carita de “libretón”, seguramente nos responderá: “Yo soy como el dólar. A mí el peso, me vale…”

AGUSTÍN LEÓN DE LA BARRA

Los hijos de una democracia tonta

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por Agustín de La Barra

Viéndola bien, tendríamos que sacarle el ADN a la democracia y luego compararlo con el ADN de los mexicanos porque, si como lo asegura nuestro peripuesto Secretario de Educación, la democracia mexicana es “tonta”, “tontos” hemos de ser los que orgullosamente nos ostentamos como mexicanos.

Que conste que solo estoy usando la frase de Lujambio para referirme a cómo hemos desvirtuado la democracia desde tiempos inmemoriales y la hemos acomodado a nuestra pequeñez, a nuestra tontería.

Veamos el caso de nuestras patrias pequeñas, refiriéndome, claro está, a Baja California Sur y Los Cabos y analicemos nuestro “comportamiento democrático” en este maravilloso terruño que nos enorgullece pero al que maltratamos diariamente.

El 11 de febrero escribí un editorial titulado ¡Arrancan!, en donde mencionaba yo algo evidente para todos los que le damos seguimiento al acontecer político de nuestra tierra: que la carrera para Gobernador de BCS  y Presidente Municipal de Los Cabos ya había iniciado. Tal vez algunos pensaron que me estaba adelantando pero en las semanas posteriores la realidad, la “tonta” realidad democrática, me dio la razón. Con ese horizonte en puerta (las elecciones del próximo año) es que están operando todas las fuerzas políticas del estado y del municipio. “Tontos” nosotros si no lo vemos.

Pero, ¿qué es lo que en realidad está pasando?

Muy sencillo. Las fuerzas sucesorias están obligando a los grupos cercanos al poder y al partido hegemónico a tomar posiciones. El pleito es interno, como suele suceder cuando un partido carga con carro completo: le entra la soberbia, se olvida de los contrincantes electorales formales (otros partidos) y empieza el pataleo por debajo y hasta por encima de la mesa pensando que donde se dirime la sucesión es dentro del “grupo compacto” que ostenta el poder.

Mira que cierto es eso de que la democracia es tonta. Las fuerzas hacia adentro del PRD pueden no estar tan dequilibradas pero, por lo que se ha visto en las últimas semanas,  lo más probable es que quien finalmente levante la mano en señal de triunfo sea el grupito de las  “muy ocurrentes” calcomanías. ¿Será? Tal vez sí, tal vez no. Pero eso no les garantizará un triunfo en los comicios. ¿O sí? (Podrán darse cuenta mis lectores que mi chamba no está en el ámbito del pronóstico).

Sea lo que sea, los demás participantes de la fiesta política ya empiezan a darse cuenta y despiertan al llamado de las próximas elecciones que, aunque muy a destiempo, hacen ya rugir motores, declaran, se deslindan, fijan posturas, analizan en foros plurales, en desayunos, comidas, cenas y demás eventos el acontecer y, más que nada, se mueven para atraer la atención de ellos mismos (los políticos) para que, a la vuelta y vuelta, se descubran el rostro, armen alianzas y busquen lo único que les importa: el poder.

Esa es nuestra “tonta” democracia. Los políticos poderosos sintiéndose invencibles por más rupturas que generen ellos mismos entre ellos mismos. Los políticos menos poderosos “milando” como chinitos para ver donde anda la “pesca del día”. No parece ser algo muy democrático y si parece ser algo muy “tonto”.

Porque si los electores (y aquí por favor no se me ofendan; si ustedes se sienten “brillantes” interrumpan la lectura),  estos ciudadanos cabeños, sudcalifornianos y mexicanos “tontos”, hijos de una democracia “tonta”, lo único que vamos a hacer es ser testigos de las patadas, las mentadas, las acusaciones, los destapes, los abrazos y demás menú que nos recetan los cocineros de la “democracia”, estaremos refrendando aquello de que “tendremos los gobernantes que nos merecemos”. Será entonces nuestra culpa el que acabemos tragando lo que tanto nos molesta. Porque a mi, no se a ustedes, lo que me importa son las siguientes preguntas, entre otras,  y sus respectivas respuestas:

  1. Quién está a favor y quién en contra de las invasiones.

  2. Quién quiere promover la inversión productiva.

  3. Quién tiene el currículo adecuado para guiar las acciones de gobierno.

  4. Quién se preocupa por generar empleo.

  5. Quién parece que no tiene cola que le pisen.

  6. Quién defenderá nuestro medio ambiente, nuestras playas, nuestros mares, nuestra flora y nuestra fauna.

  7. Quién usará el puesto para servir a la gente, no a sí mismo o a su entorno político o familiar.

Sin embargo, y la verdad sea dicha, ¿QUIÉN SERÁ EL BUENO? nos preguntamos con mayúsculas para, sabiendo de antemano, estirar la mano y obtener la prebenda, la chamba, el terrenito, el apoyo, la acción paternal que se encargue de ese infantil deseo de que alguien se ocupe de “mi”.

Todos somos tontos porque pensamos que el voto nos va a servir, cuando solo le servirá al líder sindical, al líder de la colonia, al líder de burócratas que prometen votos como moneda de cambio, a cambio de “vaya usted a saber qué”.

Los que nos sentimos libres de ataduras para votar y ejercer nuestra democracia somos re-que-te tontos porque nos vamos a la cargada sin tomar en cuenta cual es la mejor opción sino la que mas “me conviene”.   Mejor nos quedamos de “tontos” esperando que nuestra “tonta” democracia nos “oriente” de por dónde viene el viento, para adherirnos al posible triunfador, no se vaya a molestar con nosotros una vez que llegue al poder por no haberlo apoyado.

Somos tan tontos que ni siquiera nos hemos dado cuenta de que nuestro voto, bendita democracia, es secreto.

Agustín León de la Barra

Con huevos

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por Agustín de La Barra

Todas las mañanas mi mujercita, santa mujer que se ocupa de satisfacer todos mis deseos, (excepto aquellos que decide que mejor no), me prepara un rico desayuno, siempre con huevos. Busca todos los días darme una rica variedad de opciones en la manera de prepararlos aunque, a decir verdad, por lo regular acabo comiéndolos como a ella se le ocurre. Es muy importante recalcar que siempre desayuno con huevos y que mi mujer los prepara como nadie en este mundo. No vayan ustedes a pensar que soy un mandilón cualquiera, porque a la hora del desayuno, podré ser muy mandilón pero siempre, siempre es con huevos.

Hecha esta aclaración en torno a mis adicciones matutinas, ustedes se preguntarán el porqué del título de esta columna. No tiene que ver con las rajas con huevos, los huevos tibios, los huevos ahogados en salsa, los estrellados en el sartén, los huevos divorciados (que por lo general son dolorosos) o los meneados que tanto me gustan. Todas esas variedades las celebro con alegría y las disfruto con intensidad. Pero este editorial va dirigido a  nuestros muy respetados huevos a la mexicana, versión baja sur, ampliamente acreditados en la entrevista que tuve el gusto de hacerle en la radio a Leonel Cota.

En cosas de política yo nunca meto la mano al fuego porque hay altísimas probabilidades de que se me chamusque. Pero lo que no pueda evitar es manifestar mi sorpresa ante las fuertes y tronantes  declaraciones de nuestro anterior gobernador, en la entrevista que le hice el viernes 19 de febrero en nuestro ya ilustre Cabo Mil, para mayor precisión, en el programa de Los Cabos a la Carta que dirige mi buen amigo Armando Figaredo quien, habiendo ido a cortejar a Nefertiti, me dejó la grata pero enorme responsabilidad de los micrófonos, y la inesperada noticia de que tendría en cabina, nada más y nada menos, que a Leonel, quien ha estado en el candelero de la noticia por sus declaraciones en torno a la “continuidad” política en Baja California Sur, la creación del Frente Democrático Sudcaliforniano, así como por su oposición a las invasiones, en particular a la que se efectuó en La Ballena y que tanta tinta ha derramado, tanto turista ha asustado, tan mala imagen nos ha dado y tanto ha polarizado a los cabeños, al partido en el poder y al propio ayuntamiento.

En los correos electrónicos que he recibido, el comentario más común de los radioescuchas puede resumirse diciendo que la gente quedo, por decir lo menos, impactada por el contenido de las acusaciones que, con nombre y apellido, lanzó Leonel a diestra, aunque más bien a siniestra. Para todos aquellos que no pudieron escucharla, resultará muy fácil hacerlo, ya que me están leyendo en está página editorial electrónica,  y podrán encontrar la entrevista de marras en este mismo sitio Web. Háganlo. Escuchen la entrevista. Se los recomiendo ampliamente. 

No les quiero dar probaditas de los huevos a la mexicana que ahí se cocinaron. Acérquense a la entrevista y escuchen con atención las declaraciones de Leonel.

Verán que los comentarios que recibí tienen razón al decir, como yo le digo a mi mujer cuando acabo de desayunar: ¡QUÉ HUEVOS! 

Agustín León de la Barra

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Los Pecados de Los Cabos

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por Agustín de La Barra

Yo se que algunos de ustedes ya posaron la mirada en estas letras en espera de un recuento de las más suculentas vulgaridades que describa a detalle lo que acontece en el siniestro mundo que despierta cuando todos los persignados, mandilones o seniles nos refundimos en la sábana para contemplar uno u otro de los bodrios televisivos que nos recetan las principales cadenas. Las letras son, en este sentido, mucho más provocadoras. Son un magnífico incentivo a la imaginación.

Siento enormemente decepcionarlos. No voy a hablar de los “pecados” que a juicio de los “moralitos” se cometen a diario en alguno de los innumerables “table dance” que proliferan en San Lucas (Par Vial Territory). Tampoco de las hordas que pecan contra sus cuerpos y mentes atiborrándose de cuanta droga se les cruza por la cara. Menos aún de los pecados mayúsculos que cometen pederastas y pornonautas de Internet. Mil disculpas por no atender a sus cochambrosas mentes y a sus innombrables deseos.

Los pecados de los que les voy a hablar son aquellos que, como sociedad, cometemos diariamente y avalamos con nuestro silencio. Y al hablar de sociedad me refiero a los ciudadanos que no hacemos mayor cosa por exigirles a las autoridades, que también son parte de la sociedad, que se partan el alma por defender el estado de derecho.

Los Cabos pudiera ser un ejemplo para bien y, ¡OH SORPRESA! Está siendo un ejemplo para mal.

Las invasiones son el primero y más grave de todos nuestros pecados.

Por ahí, de repente, salta un PECADOR (llámese Burundanga, Muchilanga o Bernabé), así, de los grandotes, que con el argumento de darle tierra a los que no la tienen y desconociendo a la autoridad establecida y los procedimientos legales existentes, junta un ejército de interesados (unos, con legítimo deseo de hacerse de un predio para construir una vivienda, que pescan el anzuelo que les ponen otros, que a su vez buscan sacar raja de la confusión y agandallarse una propiedad más, de las muchas que ya tienen), e INVADEN con papeles en la mano diciendo “esto es mío y háganle como quieran”. ¿Y las claves catastrales? ¿Y el registro público de la propiedad? Y si en estos documentos y registros no hay claridad, ¿y los juicios y los jueces que determinen quien es el legítimo propietario? ¿Porqué tomar posesión de un predio, en litigio, por la fuerza, auto abrogándose la propiedad que solo un juez puede determinar?

La inseguridad jurídica en relación a la propiedad da como resultado que se inhiban las inversiones, que haya menos empleo, y más gente con necesidad dispuestas a seguir el canto de Burundanga…El horror convertido en realidad. La realidad convertida en toma del palacio municipal, en plantón, en caras de WHAT de nuestros queridos turistas que vienen a ¿gozar? de una plaza pública convertida en tendedero…

El segundo y no por eso menos grave de los pecados de Los Cabos es el “eterno”, “repetitivo hasta el cansancio” conflicto entre las transportadoras turísticas y los gremios de taxistas. ¿OTRA VEZ? ¿No hay en este país, estado o municipio una autoridad que imponga la ley a favor de los turistas que con sus dólares nos permiten alimentar a nuestras familias? ¿No nos cae el veinte de que es a ellos a quienes debemos de proteger en vez de usarlos de rehenes?

Le dejo la descripción del tercer pecado CAPITAL a Enrique Fernandez del Castillo. La brutal agresión en contra de la pesca deportiva. Espero que este ejemplar ciudadano que pelea como perro rabioso por proteger las especies marinas nos sirva de ejemplo para que todos nosotros, ciudadanos amantes de Los Cabos, nos unamos en una campaña de exigencia social que les recuerde a las autoridades de aquí (municipio), de allá (estado) y de acullá (federación)  para que fueron elegidas.     

 

 ALB

¡Aaaaaarrancan!

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por Agustín de La Barra

¡AAAAARRANCAN!


Ya sea que usemos ese popular grito que se da en las carreras de caballos, o el conocido de:

¡EN SUS MARCAS, LISTOS, FUERA!

Ambos comandos son válidos para expresar lo que en el nivel más alto de la política estatal y municipal está sucediendo y que nadie puede ocultar más que haciendo lo que el chango: cerrando el pico, los oídos y los ojos.

Recordemos que las elecciones para Gobernador y Presidente Municipal se realizarán dentro de un año. Y ese plazo fatídico está agitando el gallinero.

¿Se estarán adelantando los plazos para que los supuestos posibles contendientes  de las próximas elecciones en Baja California Sur asomen alguna parte de su cuerpo y se identifiquen como “pretensos” a algún cargo municipal o estatal?

Hay quien dice que sí y quien dice que no. Veamos:

LOS AMANTES DE LA CONTENCIÓN Y DEL RECATO

Son los que piensan que es muy pronto para andar amarrando navajas. Nos recuerdan que, a estas alturas del juego político,  en las pasadas elecciones de “Gober” de BCS  y de “Preciso” Municipal de Los Cabos, eran muy pocas las señales de movilidad  entre los “suspirantes”. Casi nadie hacía precampaña abierta (tal vez la única excepción era el “Rodi” Anaya, todavía ilusionado con ser el ungido del  PRD). Estos “calmados” también opinan que no es tiempo para distraer al respetable público con nimiedades. Que lo que hay que hacer es ponerse a trabajar, que nuestros políticos que aspiren a seguir escalando posiciones en la administración de la “burocracia” no descuiden su actual responsabilidad pública, no se distraigan en la práctica de la futurología y, mucho menos, arrastren a sus huestes con movilizaciones y demás monerías acostumbradas. Sus argumentos están del lado de la calma, que ya hemos tenido en estos meses demasiadas tormentas para iniciar por cuenta propia una más, ahora en el ámbito  de la política.  Quienes así opinan, o están fuera de la política, o creen en el viejo dicho de Fidel Velázquez que aseguraba que  “quien se mueve no sale en la foto”. Estos calculadores creen que con su actitud el sol brillará en su huerto si tienen paciencia, mientras los otros se “queman”.


LOS ACELERADOS Y LOS QUE NO QUIEREN QUE LES COMAN EL MANDADO

Los que se oponen a los “calmados” son, lo adivinó usted, los “acelerados” (agitados y nerviosos), que expresan su derecho a pensar que ya es el momento de enseñar las armas, no vaya a ser que les den el “madruguete”. Con el argumento de “mejor antes que después”, se lanzan a levantar la frente y, de una vez por todas, descalificar cualquier intento de continuidad, de elección de candidatos en lo oscurito, y señalar con dedo flamígero a los que ya de tiempo acá se andan auto promoviendo en busca del hueso más grande, perdón, del puesto más alto. En este grupo están también los que, por debajo del agua, se dejan ver cortando la margarita.

Ya están descritos. Tal vez ustedes me ayuden a “destapar” nombres que podrían estar en cada uno de los grupos aludidos. A lo mejor ustedes mismos creen que están leyendo, en mis palabras, las palabras de algún pretenso a un puesto de elección popular. Si este es el caso, me gustaría ver si hay por ahí alguno o algunos de ustedes que se lancen al ruedo y nos manden un mail confidencial (yo nunca delataría mis fuentes) con una lista de aquellos que suspiran cada mañana con sentarse en alguna de las sillas ejecutivas que estarán en juego en el periodo electoral del próximo año en Baja California Sur.

Estoy en sus manos: ¡AAAARRRANCAN! 

Agustín León de la Barra