Agustín de La Barra

El Peso, el Dólar y los “PIGS”

Imprimir
PDF

por Agustín de La Barra

Dentro de las tablas de la ley que Moisés trajo, después de cuarenta días en el monte Sinaí, quiero llamar la atención de mis miles de lectores al sexto mandamiento, que tiene diversas versiones como la de “no cometerás actos impuros”, “no cometerás adulterio” o “no fornicarás” que es la que a mí me enseñaron en el catecismo por allá mediando el siglo pasado y que a lo largo de los años me he esforzado por no cumplir. Algunos de los demás mandamientos me parecieron muy razonables, y hasta la fecha he actuado tratando de apegarme a  esas enseñanzas de fácil cumplimiento. “No robaras”, “no matarás” me salen naturales. Tuve la suerte de tener un extraordinario padre y una maravillosa madre por lo que creo que siempre fui fiel seguidor del precepto de “amar a mi padre y a mi madre”. Pero luego las cosas se complican, la verdad sea dicha, cuando, por ejemplo, de “no desear a la mujer del prójimo” se trata, porque hay algunas mujeres de algunos prójimos con las que se tiene que “pecar de ojito” porque están de rechupete, aunque no se si este desliz ocular sea o no castigado por la ley de Dios.

Pero volviendo al asunto de los mandamientos que la mayoría de los humanos desatendemos tengo que enfatizar en el sexto mandamiento.  Resulta que por angas o mangas, entre los hombres como entre las naciones, la falta de respeto al derecho ajeno es el caos, porque todo mundo anda viendo para su santo y, en el camino, se anda,  voluntaria o involuntariamente, fornicando al que se deje.

Si llevamos este concepto al mundo macro cabría decir que los “PIGS” andan desatados fornicándose al mundo entero y de paso, a ellos mismos. Para mayor explicación el término “PIGS” se le asigna al conjunto de países (Portugal, Irland, Italy, Greece, Spain) que están en plena debacle porque la crisis sacó a relucir los muertos que tenían en el closet, que habían escondido con todo cuidado pero que empezaron a apestar cuando la crisis del 2008-2009. Sus cuentas fiscales y de balanza de pagos se deterioran de manera excesiva y  empezaron a lucir sus trapos sucios con tasas de desempleo descomunales. Como todos ustedes saben estos países están ligados al mercado común europeo y funcionan bajo una sola moneda (el euro). Pero ¿qué les pasó? Pues nada más que  estos chamacos, que venían de ser países en vías de desarrollo con mano de obra barata, se incorporaron al mercado europeo y fueron adquiriendo, por fortuna, los niveles de vida de sus vecinos alemanes, franceses, ingleses, daneses, suecos, belgas, etc. Pero resulta que estos últimos le dan sustento a su nivel de vida con una mucha más elevada productividad. Para ponerlo más claro, y a manera de ejemplo, a un “diletante” italiano (a imagen de Berlusconi) se le facilitaron las condiciones de endeudarse a la misma tasa que los belgas, empezaron a gastar y vivir como los franceses, sin tener la productividad de los alemanes.

En su rodada  cuesta abajo se están llevando entre las patas al euro, a las economías europeas y descomponiendo, nuevamente, los frágiles equilibrios que el mundo financiero está logrando.

Resulta raro que el dólar se aprecie teniendo un déficit tan descomunal, pero más raro resulta que quien pudiera salir bien librado de todo este desarreglo sea México, porque tiene finanzas públicas relativamente sanas, comercio exterior equilibrado, entrada de inversión extranjera, ingresos petroleros estables y ligero repunte en las entradas por transferencias. PERO, y es un pero grandotote, esta coyuntura es de muy corto plazo. Si nuestro gobernantes y ciudadanos, estén en el ejecutivo, el legislativo o el judicial, en los partidos mayoritarios o en las oeneges, no se ponen las pilas y actualizan aunque sea algunas de nuestras anacrónicas leyes en materia energética, laboral, fiscal y actuamos con unidad de propósito, perderemos la oportunidad de extender las ventajas que hoy nos da un mundo en el que se fornican unos a otros sin miramientos.

ALB

P.D. La semana pasada prometimos un perfil de los suspirantes a la gobernatura por parte de la izquierda (PRD, PT y Convergencia). Se las debo para la próxima entrega.

Caras vemos encuestas no sabemos (De frente o de lado)

Imprimir
PDF

por Agustín de La Barra

Me estoy acordando de aquel animal que le encanta comer zanahorias, que tiene dos orejotas, que se reproduce como conejo,   le gusta coger a mis perras desprevenidas en medio del desierto y huir de ellas cual veloz saeta. Estoy hablando, claro está, de la liebre.

Para el común denominador de los humanos es muy poco probable que encontremos a muchos que nos puedan dar luces en cuanto a la diferencia entre un conejo y una liebre. Habrá por ahí algún biólogo que nos ilustre con mayor detalle.

Pero como ese no es más que el pretexto que uso para introducir mis opiniones, valga decir que entre conejos te veas cuando de escoger a tu próximo gobernador se trate.

Porque, sea usted simpatizante de Frente o de Lado o, para el caso, de los de Adelante o los de Atrás  que forman el sexteto (hasta ahora) de suspirantes a la candidatura del partido dominante en Baja; o si es usted un simple mortal que mira con intriga y expectación los acontecimientos políticos, les quiero  sugerir que no se me distraigan y observen con detenimiento como se está revoloteando el gallinero con el desfile de tanto conejo (o liebre, lo dejo a su elección) que están siendo señalados como posibles ocupantes de la máxima silla estatal. O sea, ser el chipocludo del estado. (Siempre y cuando los votantes decidan “libremente” que el partido dominante logre la (para ellos) tan anhelada continuidad).

Y como soy de los que piensan que no está nada decidido, aprovecho que a todos los suspirantes se les están quemando las habas por saltar a la palestra (ignorando que los tiempos de precampañas  empiezan por ahí de agosto), para hacerle igual que ellos y adelantarme con un breviario acerca de cada uno de los  que contenderán, dentro de la izquierda, unida (PRD, PT y Convergencia) o desunida, por el puesto de “gober”.

A saber: Rosa Delia Cota Montaño, Marcos Covarrubias Villaseñor, Luis Armando Diaz, Ricardo Gerardo Higuera, René Núñez Cosío y Javier Obregón (en estricto orden alfabético), se reunirán en mayo. ¿Platicarán? ¿Harán pasarela? ¿Se presentarán uno por uno, en dueto o en trío? ¡De FRENTE o de LADO?

Como no sabemos nada del formato de esa reunión, lo que si podemos es orientar a los electores (aquellos desconfiados ciudadanos que tienen credencial de elector válida para elegir gobernador en Baja California Sur) para que vayan estudiando a sus posibles candidatos con el breve semblante que aquí les presentaremos la semana entrante, (antes de que llegue mayo) de cada una(o). No vaya a ser que nos culpen luego de que los editorialistas no los informamos y que, en consecuencia, vendieron su voto, o lo malgastaron quedándose en casa sin cumplir su más básica obligación ciudadana: VOTAR.

Mientras tanto les quiero recordar que hay otros partidos (PAN, PANAL y PRI)  que también competirán por el mismo maxi puesto. Y no es que no tengan peso o importancia. Lo que pasa es que da la impresión de que están esperando a definirse en base a una posible ruptura del grupo en el poder. A partir de ahí se verá quién es quién, quién con quién, y quién contra quién. Por lo pronto, en este ámbito, ya se comienzan a ver fotos reveladoras, sonrisas nerviosas, y declaraciones de género en busca de posicionamientos.

Así que no se me distraigan. Pelen ojo y agucen oídos. Concentren su atención porque la arena política está en proceso de presentar un magnífico espectáculo de técnicos y rudos que buscan el anhelado hueso mayor. El show se está poniendo bravo, y en una de esas hasta salpicarán lodo.

ALB

Yo compito…

Imprimir
PDF

por Agustín de La Barra

Esta afirmación no es, por ningún motivo, exclusiva de los hombres o de los policías de cruceros. Se aplica, indistintamente, aunque ustedes no lo crean, a hombres y mujeres.

El título me vino a la mente cuando me puse a reflexionar en torno a una estadística que presentó el Foro Económico Mundial (WEF, en inglés) que asegura que México esta en el lugar 116 de un total de 133 países incluidos en la muestra que mide la competitividad (¡Que wef!).

Inmediatamente me resistí a creer en la metodología que el “güey de la WEF” usó para mandarnos tan gacho a la cola, atrás del 88% de los países investigados. Me dije que, seguramente, estaba resentido con alguna mexicanita que no le dio lo que esperaba o, peor aún, que en su periplo por nuestro territorio le tocó en suerte que le dieran gato por liebre o salchicha por langosta.

En cualquier caso me puse a meditar acerca del concepto y me di cuenta de lo importante que es la competencia en este mundo. En resumen, me dije, parece ser el paradigma de la actualidad. O compites exitosamente o vales sombrilla. (¿A quién se le habrá ocurrido lo de “vales sombrilla”?)

Hay países más competitivos que otros y se nota en los medalleros en las olimpiadas, en los lugares que ocupan en las competencias mundiales de fútbol, en el número de patentes que registran, en el avance económico de sus pueblos, en el nivel educativo de su gente, en el producto per cápita, en su capacidad para atraer a las mentes más brillantes del planeta, etc., etc.

Poner a México como el 116 de 133 países en el ranking de la competitividad me parece que limita el análisis a ciertos aspectos en los que, efectivamente, no somos muy competitivos.

Concentran (los de la Wef) su atención en cuestiones como trámites burocráticos para abrir empresas, mercados dominados por monopolios u oligopolios, infraestructura básica, educación, uso de tecnologías, etc.

Entonces se me ocurrió que, por “dignidad” mal entendida, por ganas de reclamar por reclamar, habría que hacer un breve recuento (que no pretende ser exhaustivo, ni mucho menos) de todas aquellas cosas, actividades o hechos en los que, según yo, sí somos muy competitivos. (Algunos nos darán pena y otros nos darán orgullo).

Tenemos el primer lugar en obesidad infantil y el segundo si medimos la obesidad en todos los estratos de población. (Venga mi gordo, saca la casta).

Somos el segundo país en el mundo en consumo de refrescos.

Tenemos al rico más rico de todos los ricos que, curiosamente es gordo aunque se apellide Slim.

Tenemos al narco más rico de todos los narcos, según la revista Forbes. Los cárteles mexicanos de la droga son los más grandes y violentos del mundo.

Tenemos al mayor número de compatriotas viviendo en otro país que no es el suyo.

Tenemos el “acuario del mundo” (Mar de Cortés) que se depreda más rápidamente.

Nuestra selección de fútbol está entre las 20 mejores del mundo, según la FIFA.

Nuestra paisana sudcaliforniana Paola Espinoza es una de las mejores clavadistas del mundo.

Lorena Ochoa es la mejor golfista del planeta.

Sin saber el lugar que ocupamos, estoy seguro de que tenemos al Poder Legislativo compitiendo muy favorablemente entre los que más dinero gasta. (Sin tomar en cuenta lo poquísimo que produce).

Nuestro sistema electoral es, en costo por voto emitido, uno de los más elevados del universo político.

Si hubiera estadística estoy seguro de que nuestros líderes sindicales serían de los más ricos y corruptos del mundo.

Así que no me vengan con cuentos chinos. De que somos competitivos, ni quien lo dude. Seguramente a ustedes se les ocurrirán otras actividades en las que somos muy competitivos. A ver si me mandan algunas de sus reflexiones. ¿O tú eres de los de la wef?

ALB

Un Zoológico Humano, de Humanos para Humanos

Imprimir
PDF

por Agustín de La Barra

Un Zoológico Humano, de Humanos para Humanos

Ustedes me van a perdonar por el titulito que les endilgué y por saltar de un tema a otro sin ton ni son en los siguientes párrafos, pero es que ahora si ando desorientado. (Con humildad y franqueza confieso que de un tiempo acá, mi estado permanente es la desorientación).  Una vez aclarado mi estatus y al grito de  “prometer no empobrece” y, en cambio,  abre infinitas posibilidades (como olvidar lo prometido),  permítanme jugar con las fronteras de nuestras mentes al ritmo de las desgracias,  confusiones, delirios, y terrores. (¿Y a éste que bicha le picó?)

Primero, ¿porqué no? Entrémosle al desoriente con el confuso, terrible y periodísticamente apabullante asunto de la niña Paulette. He seguido los pormenores del caso y confieso que al principio todo parecía una desaparición, que se haría comprensible una vez que surgieran las demandas de los secuestradores, pero con el paso de los días lo que era claro se hizo nebuloso y ahora no hay quien se atreva a dar repuesta a los mil y un interrogantes que se han suscitado en este enmarañadísimo suceso. Que si está desaparecida, que si dan parte a las autoridades para que éstas, con su ya conocidísima habilidad, descubran el paradero de la criatura, que busque y busque afuera, que no esta afuera, que la respuesta está adentro, que sacan a los de adentro para que, una vez que estén afuera se investigue a fondo y adentro, para concluir que, efectivamente estaba adentro, aunque ahora no sabemos si siempre estuvo (¿y los perros, estaban adentro o los dejaron afuera para oler la sábana que estaba adentro?) o la sembraron, lo cual no hace más que permitirnos asegurar que no sabemos si, una vez que apareció adentro, estaba adentro o la metieron y tampoco sabemos si la metieron o se metió solita estando viva y rodando cuesta abajo o, ya muerta, se escondió bajo la cama, o alguien hizo la cama y la confundió con una de las docenas de almohadas que, como almohada, no puede respirar, de lo que se concluye, tajantemente, que murió asfixiada.

Y mientras tanto, los padres se patean por debajo de la mesa, se tiran de pedradas y, sorpresa mayúscula, dejan en manos de las que califican como muy confiables autoridades la resolución a su tristeza.

Por otras latitudes de la geografía y del corazón nos enteramos con desasosiego que nuestro paladín del periodismo, Julio Scherer, el mero papas fritas del reportaje, se apaña la entrevista del año con uno de los mas viles asesinos y narcotraficantes, uno de los meros papas fritas de nombre Ismael “El Mayo” pero en abril y es, digámoslo así, apabullado por el villano que sale de la entrevista sin enlodar su infernal plumaje, con una sonrisa triunfante acompañado del icono del periodismo en una memorable fotografía que nos llena de desencanto a quienes hemos admirado al periodista toda la vida.

Para rematar nuestra ya de por sí extrema confusión y desencanto, nos sumimos en la mas absoluta indignación y desorientación con las narcomantas aparecidas en La Paz. Si son de “a devis”, que susto. Si son sembradas por cuestiones políticas, que susto también porque,  en cualquiera de los casos, es horripilante constatar el grado de denigración al que hemos llegado o el fango en el que se desenvuelve la lucha en la arena política.

El zoológico es humano, de humanos y para humanos y, no cabe duda, nos entretiene igual que una película de terror cuando el miedo toca a nuestra puerta.

Así de confundido y desorientado me tienen las noticias. Dan ganas de cerrar los ojos e ignorar esta “realidad”, meditar, trascender, soñar con el Nirvana pero, AL DIÁ SIGUIENTE HAY QUE DESPERTAR.

ALB

Comodino y Quejumbroso

Imprimir
PDF

por Agustín de La Barra

“Eres comodino pero quejumbroso. La fórmula perfecta del mediocre eterno” , Marqués Calavera.

Esta sencilla frase la saqué del blog del Marqués Calavera por puritita casualidad. Resulta que ando ayuno en ideas y retacado de años, y no había encontrado un tema lo suficientemente interesante para comunicarles y divertir a los millones de lectores que se interesan por mis escritos. (Digo millones porque cada uno de ustedes que abre mi editorial semanal se me imagina como un millón de ojos ávidos de “algo” que pueda ser descubierto, una idea que pueda repetirse, una frase que produzca, aunque sea leve, una sonrisa).

Pero volvamos al Marqués Calavera. El enunciado no tiene desperdicio porque por dondequiera que una vaya se encontrará con un ejército de seres que son buenos para vociferar pero que, a la hora de la hora, se arrugan, se arrellanan en sus cómodos asientos y siguen viendo pasar el mundo, lamentándose de su deterioro y de lo absurdo que fue el que no se les escuchara a tiempo.

Y, ¡saben qué? Muchas veces me pasa que me siento un mediocre. Y son varias las razones. La primera es porque hay veces que me he exigido más de lo que el momento me permite dar. Otras porque se me cruza el cumpleaños y siendo un ser propiamente numérico, la acumulación de tanta década vivida se me trepa en los hombros y me joroba un poco. Y otras más porque no me la creo cuando tengo logros. Así, con estos y otros pesares imaginarios, me revuelco, me devalúo y me pongo a flotar en el ámbito de la mediocridad.

Pero, ¿es la mediocridad algo despreciable? Hay terapeutas que buscan evitar en sus pacientes los “picos” y, ya sea con sesiones de análisis, pastillitas de prozac o mecánicas de autoayuda, pretenden ecualizar al individuo para evitar las euforias y las depresiones. Bajo esta óptica, ¿no es la “mediocridad” un anhelado “término medio”?

Ustedes que me leen me van a perdonar que en esta entrega los atosigue con todos mis divagues. Dicen que es propio de los que accedemos a la anhelada frontera de la senectud. Sesenta años. Todavía no son los sesenta y cuatro de la canción de los Beatles. Sin embargo ya son suficientes para la credencial que lo hace a uno acreedor a descuentos.

La esperanza de vida de quien, como yo nace en 1950, era de 48 años al momento de venir al mundo. Con esa contabilidad yo ya viví dos sexenios de más. Pero esta variable se va ajustando conforme pasan los años y, hoy que tengo sesenta años (frase que acompaño con un suspiro profundo), la esperanza de vida de quienes hemos llegado a esta frontera llena de experiencia, canas, dolores de rodilla y benditos viagras, es de 25 años más, dicen los expertos.

En el recuento hay millones de eventos personales que no vienen al caso, pero hay momentos históricos que señalamos como determinantes (y que no lo han sido en la dimensión que quisimos darles). El “68” cuando era un joven que me comía el mundo y era yo quien iba a cambiarlo; la caída del muro y la promesa de libertad que emergía del derrumbe de los ladrillos; el nuevo siglo con su democracia de sombrero y botas; las crisis económicas recurrentes (1976, 1982, 1985, 1987, 1994, 2008,  más las que se acumulen); el deterioro de la política, el desencanto con la democracia a la mexicana, Bush y las Torres Gemelas y las guerras “santas” llenas de Satán, y Obama y sus promesas de color, y un interminable etcétera.

El mundo y sus acontecimientos se aceleran mientras yo lo miro más despacio…y ¿saben qué? Voy a ser más comodino y quejumbroso, porque creo que, después de hacer un recuento de lo vivido, me lo merezco.

ALB

Suscríbase GRATIS al 1er Diario Electronico de Baja California Sur

* Campo Requerido
Banner