Este es el título de un libro de José Luis Martínez Vigil, no tiene que ver con este artículo, pero tiene que ver con la sensación que hoy tenemos de muchas de las cosas que están pasando en nuestro país. En nuestro México.
Hay cierto olor a podrido… hay una sensación de que se tapa un hoyo y se destapa otro, de que hay brotes de delincuencia en una y en otra ciudad, que la corrupción pareciera un cáncer terminal que brota por todas partes y carcome a la sociedad.
Piénsele… estoy seguro de que cada quien tiene su propia versión de lo mismo. Parecieran verdades de Perogrullo. ¿Sabe lo que son?
¿Quién no ha hablado alguna vez de las verdades de Perogrullo?
¿Sabemos realmente quién fue este personaje, si es que alguna vez existió?
No puede afirmarse con certeza quién fue Perogrullo. Para algunos, fue un personaje quimérico; para otros, una persona de carne y hueso, asturiano para más datos.
Sea como fuere, lo que no puede cuestionarse es el caudal de ingenio y gracejo encerrado en las célebres "verdades" que se atribuyen a este personaje, que a la mano cerrada le llamaba puño.
Estas "verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas las intercaló en sus prosas.
La incorporación en el uso coloquial de la expresión verdades de Perogrullo (en realidad, una deformación del nombre Pedrogrullo) se debe a la necesidad de expresar aquello que por evidente y consabido se hace ocioso anunciar.
De ahí la frase robada a Martínez Vigil que pareciera una de estas “perogrulladas”, hay un cierto olor a podrido y pareciera que todo mundo sabe a que me refiero.
Pues bien, también como en las monedas, hay dos caras, y habrá que ver cual es la otra.
Una cita del libro “212”, dice que a 211 grados Fahrenheit, el agua esta caliente… a 212 el agua hierve, y cuando hierve hay vapor, y el vapor puede mover una locomotora… es decir que un grado es capaz de hacer la diferencia.
Un grado extra de esfuerzo en la vida y en los negocios puede hacer también la diferencia, y separa lo bueno de lo grandioso.
Si observamos cual es el margen por el que hay un ganador y un perdedor podremos observar que es muy pequeño. En golf, en atletismo, en automovilismo, la diferencia es siempre marginal, es siempre muy pequeña, sin embargo por pequeña que sea es suficiente para marcar el éxito.
Lo anterior me hace pensar que hoy en día cuando estamos por festejar el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, por más malas noticias que se escuchen todos los días, y la guerra contra el crimen organizado haya cobrado casi 29,000 víctimas, no debemos bajar la guardia, y no perder la esperanza de un México mejor, a final de cuentas como sociedad somos la suma de los esfuerzos individuales. Sé y reconozco que no es fácil, pero si cada quien es responsable de sus resultados, juntos podremos mostrar al mundo que esa pequeña diferencia nos hace ganadores.
Ya va siendo tiempo de prender el fuego que permita hacer que el agua hierva para producir el vapor necesario para mover la maquinaria que algún día fuimos.
Hace falta creer para poder lograr que todo sea posible.
En este mismo libro, la mejor enseñanza es saber que creer, genera entusiasmo, y este a su vez la pasión necesaria, que el alma necesita para levantar el espíritu.
Septiembre, mes de festejos… ¿Qué tan mexicano es usted?, ¿Qué va a festejar?...
Si queremos seguirle echando la culpa a Chana o a Juana de nuestra desgracia… se vale, pero también hay que saber reconocer en donde nos estamos equivocados y no andarle viendo la paja a nadie en ojo ajeno, cuando no vemos la viga en el propio.
Al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios. Así dice el refrán.
Pues así como se critica, hay que reconocer, y en esta ocasión, me parece justo darle crédito a la Secretaria de Salud por su programa “Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria”.
Y es que a México le ha caído encima la poco honrosa distinción de ser el segundo país más obeso del mundo, solamente después de EEUU, pero también el primer lugar en obesidad infantil. Nada que deba enorgullecer a nadie, porque de aquí se derivaran de continuar esta tendencia problemas de salud muy graves en pocos años.
Para entender mejor este tema habrá que conocer algunos tecnicismos, porque nos guste o no, hay que reconocer lo que es sobrepeso y su diferencia con la obesidad, porque sus tratamientos y consecuencias son diferentes.
El sobrepeso consiste en un exceso de peso corporal debido a masa muscular, masa ósea, grasa o agua. La obesidad consiste en una cantidad excesiva de grasa corporal.
La obesidad también puede degenerar en Obesidad extrema y por desgracia uno de cada cinco niños y uno de cada tres adolescentes en nuestro país la padecen.
Como en otras ocasiones, la causa fundamental es la falta de educación y de orientación correcta, así como los hábitos que desde muy pequeño se adquieren y que en gran medida provienen de las cooperativas o tiendas escolares, de ahí que la prohibición de vender ciertos alimentos y bebidas haya entrado en función.
Este asunto no es para tomarse a la ligera porque a lo anterior hay que sumarle la gran falta de ejercicio cardiovascular que existe en nuestro país. En más del 60 % se han incrementado las enfermedades desde el año 2000 en México debido al sobrepeso.
Por supuesto que nadie puede negar que unos taquitos en la madrugada, o unas tortas ahogadas picositas, o unos tlacoyos con salsa verde, o los tamalitos de elote puedan tener su sabor muy mexicano, sean deliciosos y definitivamente hasta necesarios, pero si estos se convierten en parte rutinaria de la dieta T , entonces si habrá problemas.
Aquí en México, somos muy propensos a minimizar y en muchas ocasiones a ignorar los problemas, y en materia de alimentación hasta nos hacemos de la vista “gorda”.
Me llama mucho la atención como en Europa, la gente se alimenta, beben vino prácticamente diario, y no tienen ni la mitad del índice de enfermedades coronarias, y de diabetes que en nuestro país. Eso si, tienen una dieta balanceada y hacen ejercicio.
En breve los niños de las escuelas ya no tendrán sus recreos como antes en lo que a la compra de golosinas y alimentos se refiere, ya que se han establecido también los lineamientos generales para el expendio de bebidas y alimentos en los establecimientos de consumo escolar y es que la Secretaria de Salud, por fin puso un “hasta aquí” a la venta indiscriminada de alimentos chatarra que incluían bebidas altamente azucaradas y alimentos fritos, incluso aquellos que se vendían como caseros contenían una cantidad importante de grasa animal.
Ahora bien, es difícil que de un día a otro estas costumbres cambien, seguramente habrá resistencia e intereses económicos muy importantes que empujen a revertir estas políticas, sin embargo hay que ser conscientes de que ningún interés económico podrá estar por encima de la salud de nuestros hijos y de los mexicanos.
Los antojitos podrán y deberán seguir formando parte de la dieta del mexicano, no hay nada mas erróneo que tratar de eliminarlos, pero definitivamente habrá que acompañarlos de frutas y verduras y de una dieta completa y balanceada, que valido sea decirlo tampoco esta peleada con los presupuestos familiares.
Si todo lo anterior no se acompaña de ejercicio, solamente la mitad del camino se habrá recorrido porque tanto es necesaria una parte como la otra y es la propia dependencia la que impulsa a que las actividades deportivas formen parte de los programas educativos.
Media hora de ejercicio al día de forma vigorosa es más que suficiente.
Meter a México en cintura no es fácil, pero los resultados definitivamente estarán a la vista de todos, y esto, estoy seguro elevara la calidad de vida de todos los mexicanos.
Diversos estudios señalan que a pesar de la crisis económica, la gente no deja de considerar las vacaciones como una parte de su modo de vida. Sin embargo estos mismos análisis concluyen que los hábitos del turista si cambian y continuarán cambiando en un afán de adaptarse a las circunstancias; no solo serán más sensibles a los precios sino que habrá más conciencia en la manera de gastar dinero.
De lo anterior también se puede concluir que habrá mas destinos “caros”, en la medida que estos no se adapten a los “nuevos” turistas, entendiendo por caro aquello que excede la expectativa del valor por el dinero.
Al planear la salida, el potencial viajero hará un análisis mucho más exhaustivo de lo que, por su presupuesto, podrá obtener. Esto deberá incluir la distancia a recorrer, el medio de transporte, los días de estancia, el tipo de establecimiento donde se hospedara y comerá, las alternativas de recreación, y en ellos llevara implícita la correlación de satisfacción por cada dólar gastado
Hay una justificada resistencia a la baja dramática en las tarifas hoteleras, porque si bien puede resultar fácil hacerlo, será muy difícil poder recuperar los niveles cuando la economía muestre verdaderos signos de recuperación, ya que una cosa son tarifas de temporada y otra muy distinta la reducción generalizada. Sin embargo, también es importante entender y reconocer que nadie está peleado con su dinero y cualquier persona se referirá a un destino como “caro”, cuando el nivel de servicio y satisfacción queden por debajo de las expectativas como lo mencionamos anteriormente, de tal suerte que el nivel de preparación, de capacitación, de atención al turista deberán ser cada vez más esmerados, de mas calidad… y habrá que ir por la milla extra.
En diversos programas de radio, entrevistas en la prensa y en otros medios, los actores del medio turístico han sostenido que el destino no deberá abaratarse, no deberá bajar sus tarifas, sin embargo poco se señala respecto de las medidas complementarias que deberán llevarse a cabo para que esto pueda ser posible.
No se puede seguir pensando en lo que es caro y es barato, si no se piensa en retorno de inversión, tampoco si no se compara con otros destinos y mucho menos si no somos capaces de medirnos con nosotros mismos.
Me llama la atención cuando leo en la prensa nacional que “Los Cabos es un destino caro”, porque me pregunto cual habrá sido el parámetro de calificación.
Casi siempre es un taxi, un desayuno, una comida, una bebida alcohólica, y una estancia de hotel.
Yo creo que no hay nada más equivocado que tomar a la ligera esos parámetros para decir si el destino es o no competitivo con otros tantos más.
Obvio la situación geográfica no nos favorece porque el simple abastecimiento de bienes y servicios lo hace difícil y escaso, a precios elevados y obvio, se refleja en un precio final al consumidor que lo hacer parecer fuera de proporción. Sin embargo cuando comparamos estos precios con lugares como Hawaii o las islas del Pacífico o incluso lugares del interior de la Republica como Punta Mita, nos damos cuenta que no hemos perdido capacidad de competir en niveles de precio, pero es precisamente ahí cuando podremos saber si somos caros o no.
La diferencia en el servicio, en la atención y en la calidad es lo que en la mente del turista hará una diferencia.
Hablando con la gente del medio y que en un momento dado puede “costear” los productos y servicios nos damos cuenta que si una “cuba” cuesta hasta $110.00 o más pesos, un vodka importado llega a los $200.00 y ni se diga de ciertas botellas que pueden tener un precio de 6 o 7 veces su valor en almacenes o centros de distribución. La pregunta es ¿Por qué?....
La respuesta podría ser porque somos un destino “caro”… ¿queremos eso?
¿Queremos ser un destino caro o queremos ser un destino exclusivo?.... porque son dos cosas muy distintas… ¿Hacia dónde vamos?, ¿Cómo queremos conservar nuestra competitividad?
Estas preguntas pueden sonar simplistas, y no es necesariamente la forma de evaluar un destino turístico, pero a manera de ejemplo… ¿nos las hemos formulado?
Cuánto llega a costar en Los Cabos un servicio que a nivel de otros estados no llega ni a la mitad, me refiero a servicios médicos, a servicios profesionales, a productos cosméticos o médicos, a material escolar, a refacciones automotrices, a una pila de cámara, a esto o aquello…
¿Somos caros, o tenemos precios elevados?.... ¿se justifica?... ¿por qué?
La próxima vez que Ud. Escoja un lugar para vacacionar… cualquiera que este sea… le importará o no que sea caro, le importará o no que sea exclusivo… le importará o no que le regresen valor por su dinero… ¿verdad que si?
¿Cuántas mujeres han escuchado esa frase? ¿Cuántas quieren escucharla y cuántas lo harán? En realidad, no es tanto por el noviazgo, que además no es de lo que trata este artículo, sino por el compromiso que lleva implícito la frase: “¿Quieres ser mi novia?”, cargada de romanticismo, de esperanza, de sueños, pero como decíamos, sobre todo de compromiso.
Y es que pensándolo, reflexionándolo y sobre todo viendo lo que sucede a nuestro alrededor, vemos que pedirle a una mujer si quieres ser su novia, es una frase que tiende a extinguirse. Así es, triste, pero lo es, y es que cada vez las cosas se dan más por hecho.
Cada vez la palabra “compromiso”, tiende más a perder valor. No me refiero al noviazgo, sino a cualquier compromiso. Esta palabra, fuerte, decisiva y que implica una obligación, puede aplicarse a la sociedad, a la religión, a los negocios, a la familia, a la amistad, ni se diga del compromiso cívico, o del más fuerte de todos, el compromiso con uno mismo.
Hace unos años, varios ya, la Enciclopedia Británica era el “non plus ultra” de las definiciones (en ingles por supuesto), pero también la Real Academia Española, hacia lo suyo en nuestra lengua. Hoy en día Wikipedia hace bien la chamba. Para ello, quisiera referirme a lo que los diccionarios entienden por la palabra compromiso, y el porque de este articulo.
(Del Lat. compromissum).
1. m. Obligación contraída.
2. m. Palabra dada.
3. m. Dificultad, embarazo, empeño. Estoy en un compromiso
4. m. Delegación que para proveer ciertos cargos eclesiásticos o civiles hacen los electores en uno o más de ellos a fin de que designen el que haya de ser nombrado.
5. m. Promesa de matrimonio.
6. m. Der. Convenio entre litigantes, por el cual someten su litigio a árbitros o amigables componedores.
7. m. Der. Escritura o instrumento en que las partes otorgan este convenio.
¿Ya lo vio?... ahora si, a eso me refería, a la obligación contraída, a la palabra dada, a los convenios y a las obligaciones que se establecen.
“Mi compromiso es con el pueblo”… ¡hombre!... Esta frase tan usada y tan gastada por políticos y que dice absolutamente nada. Esta hueca.
Es una pena que la palabra no este rellena de algo y por eso digo que está hueca. Si hay un compromiso con el pueblo, habría que definirlo realmente y no simplemente utilizarla como una parte del proceso demagógico para decir mucho sin comprometerse realmente.
“Nuestro compromiso es servirle”…. ¡tómala!... Otra de esas que se ven y se escuchan mucho por ahí, y cuando uno acude a esa casa o institución, el servicio es lo único que no encuentra.
“Mañana te pago”… Esta es una mexicanada clásica, que lo único que quiere decir es que hay que darles varias vueltas al asunto para poder recuperar el dinero. ¿Qué hay detrás de una persona que no paga a tiempo o que simplemente no paga sus compromisos, sus deudas… pero que además se siente ofendido si le cobran?
“Viva México”…. Pero claro, pues como no, si de aquí soy. Le echamos muchos vítores , porras y aplausos a nuestro país el 15 de Septiembre, cuando gana en el futbol, cuando uno anda con algunas copitas, pero a un lado del viva México ¿Cómo cuánto compromiso cívico hay?, ¿Cómo cuánto realmente queremos a nuestro país, para que no siga siendo corrupto? (Recordemos que para que la corrupción exista se requiere de dos partes), ¿Cómo cuánto significa Viva México, el 3 de marzo o el 14 de octubre? ¿Cómo cuanto civismo existe en cada uno de nosotros, para respetar la bandera, el himno y el escudo nacional?
“Este año dejo de fumar”… clásico propósito de principio de año, que se suma a dietas, a ejercicio, a clases de bla bla bla, y a hacer compromisos con uno mismo que van perdiendo sentido conforme avanza el periodo. Es duro reconocerlo pero para poder pedir que otras personas se comprometan hay que establecer y cumplir los compromisos propios. Obligaciones que a veces no son nada fáciles de cumplir, pero entonces la pregunta es “¿pa’que comprometerse?”… “mi compromiso es por tres años”…. Bueeeeeeeno mas o menos…
No es que todos los compromisos no sean cumplidos, al contrario, todos conocemos personas comprometidas con algo que son verdadero ejemplo de fortaleza y decisión. Bien por todos ellos.
El problema no es la gente comprometida y cumplidora. El problema es la otra parte.
Si hacemos un compromiso como está definido (palabra dada), lo importante es cumplirlo.
No perdamos esa enorme virtud llamada compromiso, tiene un valor incalculable.
Esta semana en Los Cabos se llevó a cabo un importante foro denominado “La nueva sociedad, una nueva educación y una nueva política”. Retos y Perspectivas. Fue organizado por el SNTE. En el marco de los festejos de la Independencia y Revolución.
Muy bueno y cargadísimo de compromisos.
La frase “¿quieres ser mi novia?” Hace que a muchas mujeres le vuelen mariposas en el estómago, pero estos detalles, implican también un gran compromiso.
Por cierto, en lo político, también hay enormes posibilidades de comprometerse, ojalá que todos esos compromisos contraídos, estén llenos de acciones cumplidas, ahí vienen…
Son muy gratificantes los esfuerzos de muchas personas por destacar el nivel cultural de Los Cabos.
Don Roberto Cuétara haciendo un esfuerzo por mantener el museo de historia en la plaza Amelia Wilkes. René Holmos y La maestra Faustina (Fanta) Wilkes, con los libros que han escrito.
Alan Castro y los espectáculos montados en la casa de la Cultura.
Es difícil, mencionar a todos y tampoco es la idea hacerlo, pero creo que es justo reconocer que hay mucha gente preocupada por que la cultura se difunda y haya una forma más de entretenimiento que las que tradicionalmente llaman la atención como las playas y los deportes.
Así como la cultura, hay muchas otras tantas personas que se preocupan por el bienestar del destino, como quienes limpian a costa de sus días libres las playas y el fondo del mar.
Justo reconocimiento a quienes se preocupan por limpiar el grafiti.
Increíble labor de tantos grupos extranjeros que ayudan a los niños necesitados para que tengan educación y mejorar su nivel de vida.
La asociación del centro histórico de San José del Cabo, ha llevado a cabo una extraordinaria labor, para mejorar la limpieza, la obtención de fondos para mobiliario urbano y para que se promueva el recorrido de arte ( art walk ) los jueves.
Aun en épocas de dificultad económica y cuando parece que se atora la carreta, hay tanta gente que con voluntad y una actitud propositiva logra que las cosas se vayan dando.
Y esas son las personas a las que debemos acercarnos… una mano extra nunca sobra, una ayuda, por pequeña que sea, sumada a muchas más logran objetivos insospechados.
Viajando por otras ciudades de México y el extranjero, cuántas veces nos hemos preguntado: ¿Por qué Los Cabos no puede tener tal o cual cosa? , la respuesta es muy sencilla: sí se puede… todo se puede.
No es fácil cuando solamente existe la idea pero no la voluntad o los recursos. Hay que trabajar en ellos. No es utopía, recordemos el origen del CCC, del proyecto repensando Los Cabos, del por qué APEC se llevó a cabo precisamente aquí, del por qué de la carretera de cuatro carriles, de los programas de pavimentación, y de tantas y tantas ideas que han podido ser concretadas de forma muy exitosa.
Es muy lamentable cuando vemos exactamente lo contrario y pareciera a nadie importar. Cuando solapamos la corrupción, cuando rayamos, maltratamos o ensuciamos.
Llama la atención lo que Armando Figaredo narra en su editorial respecto a lo que guarda el fondo de la bahía de Cabo San Lucas y que va desde bolsas de plástico hasta monoblocks automotrices.
¿Qué siente la gente que ensucia o maltrata su propio destino? Al final del día esta es nuestra casa… (Nuestra casa quiere decir: de todos).
Sin embargo, y con una alta probabilidad, creo que el problema es cultural. Si no entendemos con campañas, con educación, con un constante mencionar que lo que estamos viviendo es problema de todos y que en la medida que la imagen que se dé en el turista es con la participación de TODOS, entonces todos, deberemos de afrontar las consecuencias.
No es por los libros ni por los museos, ni por los conciertos o las caminatas de arte que las cosas mejorarán….es por la cultura.
La próxima vez que alguien raye una pared, ensucie la carretera, tire un monoblock al mar, ojalá que se dé cuenta que tan culto es y qué tanto le importa, su destino, su casa y su futuro.